viernes, 22 de agosto de 2008

La Generación 2.0 - I

Nacimos entre 1980 y 1990, cuando las vacunas infantiles eran el máximo resguardo médico para los niños, y debíamos crecer lidiando con alergias y enfermedades que terminaron fortaleciendo nuestros cuerpos. Nos encerraban en una habitación aburrida cuando nos daba peste y nos daban jarabes sabor a "frutilla".

Nos obligaban a comer frutas y verduras, a tomar leche de burra, y nos metían el cochayuyo a la fuerza en guisos y ensaladas; para pasar esos malos ratos, nos íbamos al negocio de la esquina a comprar dulces "de a peso", Media Hora y Miti-Miti, y tuvimos el infortunio de probar la Cherry Cola y la Coca Cola en polvo.

Vivimos la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética; la primera Guerra del Golfo de la familia Bush, la creación del Mercosur y el nacimiento de la Unión Europea pasaron junto al triunfo del No y el paso a la democracia, marcando una época llena de conflictos y cambios que impactarían a Chile y al mundo.

Solíamos tener clases sólo en las mañanas, y las tardes las pasábamos jugando en las calles. Sabíamos jugar al Tombo, Los Países, la Botellita Envenenada o el Elástico. Nos caíamo, golpeábamos, nos arrastrábamos por calles viejas, rotas y llenas de piedras; si nos hacíamos un rasmillón o una herida, nos hechaban alcohol y nos ponían un parche curita antes de salir nuevamente a jugar.

Pero esos temas no nos preocupaban. Crecimos viendo "monitos chinos" en el Pipiripao: San Ku Kai, el Festival de los Robots, Marco, Remi, Candy Candy, Los Imposibles, Jossie y las Gatimelodicas, etc. Los canales (4 en esa época, que yo recuerde) transmitiían programas infantiles de calidad, que marcaron nuestra infancia con canciones, juegos y personajes. Quién no recuerda al Fantasme Ble y al "tío Nicolini", al Marcelo de Cachureos con todos sus personajes, al Profesor Rosa con Guru Guru y el tío Valentín, o a Pin Pón y su canción, Patio Plum y el Perro Lenteja, y las Tías de Mazapán, con su famosa Cuncuna Amarilla.

Nos maravillamos con Blade Runner, E.T. y Mi Amigo Mac, lloramos con las películas de Luis Miguel (cuyos nombres no recuerdo, pero eran trágicas) y nos aterramos con Halloween, Pesadilla y Chucky, junto a las hilarantes Tres Hombres y un Bebe y los Cazafantasmas.

Crecimos junto a la tecnología. No recuerdo en qué año, pero fue en los '80 cuando nos regalaron el Atari, y con mi hermana aprendimos el valor de la paciencia, mientras esperábamos por largos minutos a que cargase el famoso 1945. Luego, a principios de los '90 llego un maravilloso "computador" cuyas características hoy no recuerdo, de pantalla blanco y negro, disquetera de 5 1/2 y sistema operativo MS-DOS, en donde trabaje con el mítico Lotus 123 (aunque nunca aprendí realmente a usarlo) y el Word Perfect, mientras jugaba al Sokoban y Block Out.

Luego pasamos al 286 y 386 con Windows 3.1 (y muchos diskettes de 3 1/4 para su instalación), en donde pasaba el tiempo jugando Prince of Persia, Carmen San Diego y, obviamente, solitario. Aunque los que mas me entusiasmaron (cuando me los pude conseguir) fueron Wolfensteins ·D y The Eye of the Beholder. Despues de pasar al 486 ya tuvimos que dejar de "actualizar" la vieja maquina, y comenzar a comprar los famosos Pentium ya en el 2000.

Somos muy diferentes a las generaciones actuales, que han credico con extra cuidados y materiales "hipoalergénicos" que no les hagan daño, que poco (o nunca) han jugado en las calles, que están acostumbrados a formar amistades sin verse los rostros, a más de 50 canales de televisión e Internet.

Ni los entendemos ni nos entiendes, no hay nada que hacer, excepto sentir un poco de nostalgia y buscar aquellas cosas que nos hicieron felices en nuestra niñez.

Wolffenstein - http://www.glenrhodes.com/wolf/myRay.html


1 comentario:

Anónimo dijo...

me da un poco de lata, este tipo de comentarios, tratando de clasificar y calificar a un grupo de gente.

uno no elige cuando y donde nacer, y menos elige de que generacion formar parte.

una de las gracis de ser adolescente es querer ser diferente que los demas, y asi este articulo, tendra la misma conclusion, si se hubiese escrito en 1970 o en el 2030, solo cambiarian las referencias.

saludos